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¿Y no lo tienes en rosa?

Bambi

27-02-2006

Supongo que ya va siendo hora de que cuente mis experiencias con Bambi… Vi hace poco la película (la original) en vídeo, y aún estoy traumatizada. La primera vez que la vi tendría unos siete u ocho años y, a pesar de la muerte de la madre, tenía un buen recuerdo de la peli. Me acordaba de Bambi, de su amigo Tambor y de Flor. No recordaba a la lechuza, por alguna extraña razón. Ahora, 17 años después y tras haber vuelto a ver la peli, estos tres últimos personajes me han impactado seriamente. Ahí va, chicos:

Lechuza:
Como he dicho antes, no tengo ningún recuerdo en especial de la lechuza ésa del infierno, por lo que con este personaje no me puedo extender mucho; pero bueno, al final resulta que el pajarraco borde se pasa la mitad de la película poseído por algún ente maligno del bosque (o por Satán directamente) y no para de girar y girar el cuello, cual niña del exorcista…

Tambor:
Esto… vale… antes de nada he de aclarar que, la parte de la peli en la que todos se echan novia no la debí de ver a los 7 años, porque entonces no me explico la cantidad de lagunas que tengo respecto a esta historia. La cuestión es que al final Tambor se lía con una especie de coneja que, con un 80% de probabilidad, llevaba ejerciendo la prostitución al menos 3 años y que debía de sacar al pobreTambor la friolera de 10. Os recomiendo que veáis esa parte de la peli. Sé que me daréis la razón. Además, ¿su tono de voz no os recuerda sospechosamente a la de Carmen de Mairena? Dios mío, pobre Tambor…

Flor:
La verdad es que yo estaba viendo la peli tan contenta, pensando que Flor era una mofetilla divina que le tiraba los trastos a Bambi hasta que vi los 4 minutos que marcaron y traumatizaron mi vida para siempre. La secuencia es la siguiente:
Después del duro trauma de la muerte de Bambi llega la primavera. Todo es muy bonito y los animalillos del bosque se pasan el día brincando, bailando y cantando. Todos felices menos la lechuza de la muerte, que está amargada porque es una borde y nadie la quiere (sólo Satán y Bambi que, como es el prota, tiene que hablar a todo el mundo) De repente aparecen Tambor y el cervatillo, notablemente más creciditos y con una voz hombruna que tira pa’ tras (impactante el cambio de voz de Tambor. IMPACTANTE) . Total, que están los tres conversando (el cervatillo, el conejo y la transformación de Lucifer con plumas) cuando llega Flor. “Ajá,” pense yo, “ahora la mofetilla le va a tirar los trastos a Bambi como nunca antes lo había hecho en su vida. Claro, con lo grande que está ahora, con esa voz de machote, sin manchitas y con la colita esa respingona… Flor se va a quedar impactada!! . Mira como se acerca, toda coquetuela… ay, parece que le va a decir algo!” La voz de Flor se escuchó por los altavoces de mi televisión. Su voz no era la de una tímida y coqueta adolescente, su voz era la de un puto camionero que se había pasado toda la tarde bebiendo cazalla.
Si chicos, Flor es un hombre. Y yo me pregunto, ¿seré la única en el mundo que pensaba que Flor era una niña? ¿Por qué de repente resulta que es un señor? …

Ver la película, en serio, aunque solo sea por el trocito en que les cambia la voz... merece la pena : )

Ay, divina infancia...

07-02-2006

Hoy es uno de esos días en el que me hubiera ido a mi casa a las cinco de la tarde y me hubiera metido en la cama. Igual es el estrés de los exámenes, el agobio de ver los cates tan cerca, el haber descubierto que Flor, la mofetilla de Bambi, es un tío…(algún día escribiré sobre eso, Fede, que sé que te hace ilu). La cuestión es que no tuve un gran día y le dí gracias al cielo cuando me ví sentada en el metro, camino de mi casa.

Me bajé en Sainz de Baranda y me puse camino de la línea 9. Una vez en el andén eché la vista al cielo y leí: "El próximo tren corto llegará en 8 minutos" Ahí es cuando supe que había llegado mi hora.
“ Uhm…Habrá algún bankito libre?? “ Pensé. Me puse a contar… “Bien, cero banquitos libres. Fenomenal.” Pero no pasaba nada, yo aguantaría ahí, de pie, los 8 minutos, como una campeona...

Al fin llegó el metro petado de gente. Entré como pude y, tras echar un vistazo general, llegué a varias conclusiones: La mitad de la gente se iba muriendo del asco, y la otra mitad se debía de haber muerto ya, a juzgar por su olor corporal. Pero, de repente, entre tanta agonía, ví a una niñita que cantaba alegremente. Estaba dando vueltas alrededor del palo ese que hay para que no te mates. Era la única que iba cómoda, todos los demás estábamos apretujados. “Igual ése es el truco” me dije, “acabas un poco mareada pero al menos no te soban el culo” . La niña cantaba y giraba (y cantaba y giraba) y su madre no paraba de decirle que parase, que estaba molestando a la gente… ¿pero qué va a molestar, si la mitad están muertos? Y yo ahí, tan amargada, y la niña tan feliz… Así que tiré la mochila al suelo, aparté a la gente a patadas, y me puse a girar y a cantar con la niña y… Vale, es mentira… Pero hubiera estado bien, eh? La cuestión es que me animé un montón y pensé que si esa niña podía ser tan feliz girando alrededor de un palo, yo también podía serlo estudiando sistemas operativos!! ea !!... ... ... Ni de coña.
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